Pañuelo palestino, sí; saharaui, no

[Zapatero_panuelo_palestino.jpg]Uno de los mayores errores diplomáticos de Zapatero ha sido, sin duda, el de ponerse el pañuelo palestino en un acto del PSOE. Lo considero un error porque no sólo se puso al lado de una entidad, hoy dividida en dos, que no se caracteriza precisamente por su respeto a la libertad individual y a los Derechos Humanos ni por su simpatía hacia lo occidental, si no sobre todo porque revela una vez más el pensamiento maniqueo de malos y buenos sin analizar realmente las condiciones en que los hechos se producen. Si esto se hubiera producido, está claro que la ideología hubiera jugado un papel muy secundario y que, por tanto, nunca se hubiera puesto el pañuelo.

En esto, como en otros errores en las relaciones diplomáticas de países de nuestro entorno, ni siquiera se ha actuado basándose en la real politik (que significa en cristiano, que nos olvidamos de los principios y pasamos a actuar basándonos en los beneficios económicos), porque claramente Israel tiene mucho más que ofrecer que las “autoridades” de cualquiera de los territorios palestinos. Ello trae causa de la propia diferencia entre Israel (estado moderno, democrático y cuyo Parlamento alberga incluso árabes contrarios a su existencia) y las “autoridades” palestinas, que son todo lo contrario.

Lo anterior no habría pasado de ser una prueba más de la poca inteligencia en política internacional del Gobierno. Pero la represión de los ciudadanos saharauis del Aaiún nos permite afirmar que, además, es hipócrita. Por aquel momento, se dijo que Israel estaba violando los derechos de los palestinos, sin pensar siquiera en que éstos habían elegido en Gaza a los islamistas de Hamás, cuya carta fundacional en el artículo 13 señala de forma expresa su intención de destruir Israel y los constantes cohetes que caían en Israel, sembrando el caos.

Parece ser que los saharauis no son merecedores de ese trato tan comprensivo por parte del Gobierno español, a pesar de que uno de los que ha muerto tenía nacionalidad española. Marruecos ha denunciado a los medios españoles por la campaña “racista“, sin acordarse que los saharauis y los marroquíes son todos de la misma etnia. Es interesante constatar que el Gobierno marroquí prohibió la entrada a la prensa extranjera a los lugares conflictivos y que tres periodistas de la Cadena Ser (entre ellas, Angels Barceló, emblemática periodista del pro-zapaterismo en tiempos de Aznar) estuvieron retenidos por entrar en esa zona. Pocos días antes, otros españoles habían sido atacados en un juicio.

JR Mora (La Información)

Carlos Ruiz Miguel apunta la tesis del soborno a políticos españoles (como ocurrió en Francia) para explicar esta conducta. Añade además que nuestros intereses económicos en Marruecos no son muy importantes, principamente por la baja rentabilidad que han tenido las inversiones españolas en el país, debido a la falta de libertad económica y de seguridad jurídica y a la arbitrariedad de las autoridades marroquíes.

Francamente, no sé la razón de que se actúe con tantos miramientos en unos casos, mientras en otro se lancen en tromba a la condena. A mí me parece simple doble rasero, simple hipocresía, que justifica los abusos cuando son mis cuates, pero los critica sin tregua cuando los ve en los enemigos. Ítem más: en este caso brillan por su ausencia incluso los procesos penales contra Marruecos que, sin embargo, sí se producen en el caso de Israel.

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Relacionado:
“Tiran las puertas abajo y torturan y detienen a los saharauis, es de terror”.
Sáhara, políticamente incorrecto.
Bochorno sahariano.

Foto. Viñeta.

Cambio de Gobierno en Francia

Sarkozy ha decidido cambiar el Gobierno, algo que se rumoreaba desde hacía meses, como consecuencia fundamentalmente de las revueltas por la bajada de las pensiones.

Lo que vaya a hacer es algo que no es del dominio público aún. Los rumores (incluso algún que otro miembro del UMP) apuntaban a que el sucesor de Fillon, el Primer Ministro, será… Fillon. Y así ha sido. Aunque parece sorprendente no lo es: Sarkozy quería cambiar el Gobierno y para ello el Primer Ministro debía dimitir y así ha hecho. Los analistas franceses apuntan a que es la primera vez que esto ocurre.

Según se apunta, va a disminuir de 20 a 17 los ministerios (todavía me parecen muchos) y a nombrar a un Gobierno muy conservador, sin representantes de la gauche como ocurría en el ahora dimisionado. Por tanto, es más que posible que el Ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, no esté en el nuevo Gobierno.

En cuanto a los que posiblemente estén, Alain Juppé anunció implícitamente su participación en el Gobierno. No sé si eso es una buena idea, teniendo en cuenta que ya fue condenado por malversación de fondos públicos.

La duda está en qué puesto tendrá en el nuevo Gobierno el ex-ministro de Medio Ambiente, Jean-Luis Borloo. Al parecer le han ofrecido los de Asuntos Exteriores y de Justicia.

La respuesta, en pocas horas.