Los pactos, las elecciones y la democracia

David Cameron

Normalmente se enseña que la democracia es el gobierno del pueblo (de demos, pueblo y kratos, poder). Se supone por tanto, que a más participación del pueblo en el gobierno, más perfecta es una democracia. Bien, pues luego en la realidad, uno vota y los políticos deben pensar que es un kleenex porque, una vez que ha pasado el delirio de las votaciones, se olvidan de sus promesas. O no pueden cumplirlas, aunque hayan sido muy importantes.

Como consecuencia de las últimas elecciones en Reino Unido, salió elegido Cameron (conservador) y Clegg (liberal-demócrata). El primero, claramente euroescéptico, había defendido que iba a haber un referédum sobre el Tratado de Lisboa. El segundo, eurófilo, había ordenado a los diputados de su grupo, en una pasada votación sobre la cuestión. que se abstuviesen de votar, dando lugar a que tres de ellos se fueran de sus filas.

Nick Clegg

El otro día, Clegg, el “liberal-demócrata”, anunció que no iba a haber referéndum, porque “no iban a ir hacia atrás”. Después, Cameron presentó una Ley, considerada un maquillaje, por la que, en el futuro, cualquier transferencia de soberanía a la UE, será sometida a referéndum. Y, ¿por qué en el futuro y no ahora?

De modo que un partido “bisagra” (más bien, “el-que-se-aprovecha-del-pacto-aunque-tenga-muy-pocos-votos“) decide si va a haber o no referéndum.

Una vez más se ve que, en lugar de proteger lo que efectivamente dice la mayoría, los pactos sólo acaban consiguiendo que se haga lo que dice una minoría pero que, como consecuencia del pacto, se acaba imponiendo. Lo malo es que, si se impone una minoría, porque se permite, eso no es ya democracia. ¿O no?

  • Liberal: dícese del que defiende la libertad individual.
  • Demócrata: dícese del partidario de la democracia.

Pero se opone a un referéndum que quiere un importante número de ingleses. Pues qué bien.

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Estudiantes británicos asaltan la sede de los Tories en "protesta" por el recorte presupuestario

Por cierto, ayer estudiantes que participaban en una manifestación contra el recorte presupuestario del Gobierno, que les obligará a pagar un precio más alto por las matrículas, entraron a la fuerza en la sede del Partido Conservador y causaron dos heridos. “Lo que se planteaba como una manifestación pacífica –desde el Parlamento hasta la galería Tate– se torció a su paso por el rascacielos donde se encuentra la sede de los ‘tories’, la Torre Milibank. Allí, y después de que algunos jóvenes rompiesen los cristales de la planta baja, utilizando para ello incluso el mobiliario del propio edificio, cientos de manifestantes irrumpieron en las instalaciones“.